El mito Obama y la realidad de un sistema político tan complejo como el de Estados Unidos se han encontrado finalmente en la explosiva reforma de un sistema sanitario . Pese a que los índices de simpatía personal hacia el nuevo ocupante de la Casa Blanca se mantienen todavía a niveles bastante altos, se empiezan a registrar las primeras grietas en el respaldo popular hacia la agenda doméstica de la Administración Obama.
Por primera vez desde su llegada al poder en enero, la última encuesta del Washington Post y de los servicios informativos de la cadena ABC plantea un cúmulo de números preocupantes para el presidente Obama. El principal de ellos es una reducción a menos del cincuenta por ciento de los índices de aprobación a la gestión de la Casa Blanca con respecto a la cuestión sanitaria, considerada por el nuevo gobierno de Estados Unidos como prioridad fundamental.
En el plazo de tan solo un mes, el desgate de Obama en esta cuestión central ha pasado de un índice de aprobación del 57 % al 48 %. Además de registrarse un pronunciado rechazo frontal hacia la gestión de la reforma sanitaria por parte del Ejecutivo, pasando del 29 % al 44 %.
Esta erosión se acumula sobre todo entre el segmento de votantes independientes, decisivo en la candidatura presidencial de Obama. Con un resentimiento que empieza a extenderse gradualmente también hacia la gestión de la economía, el déficit público y el desempleo (sin que falten previsiones de un continuado aumento del paro hasta llegar el año que viene a un 10,5 % de paro).
Esta erosión se acumula sobre todo entre el segmento de votantes independientes, decisivo en la candidatura presidencial de Obama. Con un resentimiento que empieza a extenderse gradualmente también hacia la gestión de la economía, el déficit público y el desempleo (sin que falten previsiones de un continuado aumento del paro hasta llegar el año que viene a un 10,5 % de paro).
La comentada encuesta del Washington Post-ABC News ofrece un limitado consuelo político para la Casa Blanca: el público confía todavía muchos menos en la alternativa del Partido Republicano. Lo cual no importa realmente mucho porque en estos momentos no son los conservadores los que están intentando materializar la mayor y más cara reforma sanitaria en la historia de Estados Unidos.
La Casa Blanca esperaba conseguir avances sustanciales en la tramitación de esta reforma antes del receso parlamentario de verano previsto para agosto. Pero la semana pasada, la inercia de este proceso se ha visto detenida por los cálculos de la Oficina Presupuestaria del Congreso (más conocida por sus siglas en inglés CBO). Según las más recientes estimaciones de esta respetada institución bipartidista en materia de gasto público, las propuestas barajadas para el Congreso no van a servir para contener el desbocado gasto sanitario, uno de los principales objetivos. Y además presentan el claro riesgo de empeorar todavía más la situación.
Para los republicanos, este tipo de pronunciamientos y el desgaste de Obama sirven como recordatorio de la fallida reforma sanitaria acometida por la Administración Clinton. Esfuerzo encabezado por la entonces primera dama Hillary Clinton y que en parte sirvió como impulso para que en cuestión de dos años los conservadores volviesen a retomar el control del Congreso. El presidente del Partido Republicano, Michael Steele, no dudaba ayer en etiquetar los renovados esfuerzos reformistas de Obama como "socialismo" y un peligro experimento con toda clase de efectos secundarios nocivos.
Dentro de esta batalla, la Administración Obama no se ha cruzado de brazos y ha empezado a marcar el tono de los debates en el Congreso con sus propias alternativas. Además de orquestar una mayor inversión del capital político del presidente. De manera inopinada, la agenda de Obama incluyó ayer una visita al principal hospital infantil de Washington y la convocatoria de una rueda de Prensa a hora de máxima audiencia para el miércoles. Además de una agresiva ofensiva de persuasión más allá de los medios de comunicación
¿ encuestas ? Detrás del sistema sanitario hay personas. Encuestas....Están los optimistas y los pesimistas.