Nadie puede sustraerse, en algún momento de su vida, al sentimiento de la vergüenza, pero poco se sabe del origen de esas ganas de desaparecer de la vista cuando, en una determinada circunstancia, tenemos miedo a la "mirada del otro". Descubrirlo y, a la vez, encontrar las claves para superar ese condicionante es el eje de la última obra del neuropsiquiatra francés Boris Cyrulnik, titulada 'Morirse de vergüenza' (Debate).
Cyrulnik, prolífico divulgador del conocimiento sobre el funcionamiento de cerebro humano, hace tiempo que desarrolló el concepto de la resiliencia, que no es más que la capacidad de superar un sufrimiento extremo. En esta nueva obra, de nuevo lo retoma para explicar que 'avergonzarse' no es más que un mecanismo de defensa personal que las personas utilizan para protegerse preservando su imagen, pero que se puede desactivar cuando realmente afecta a la vida.