
Ocho meses después del inicio de las revueltas en Siria, 3.500 muertos según Naciones Unidas (ONU) y con 15.000 presos de conciencia entre rejas, la Liga Árabe ha dado esta noche al presidente Bashar Asad tres días más de plazo para firmar un protocolo que ya se le ha hecho llegar y en el que exigen que permita la entrada en el país de observadores árabes.
En caso de que no dé su visto bueno se impondrán sanciones económicas que no afectarán a la población civil ni directa ni indirectamente, ha dicho en Rabat el ministro de Exteriores qatarí, Hamad Bin Jassim.
La Liga Árabe también ha pedido a Siria que retire a su delegado permanente, Yusef Ahmed, de la organización tras unas declaraciones "no diplomáticas" que realizó el pasado sábado.
En un comunicado distribuido tras la conferencia de prensa celebrada este miércoles en Rabat por los representantes de la Liga Árabe, la organización exige que "el Gobierno sirio se disculpe oficialmente tras las declaraciones no diplomáticas del delegado permanente sirio hacia el Consejo de la organización".
Miles de manifestantes han irrumpido en el edificio del Parlamento de Kuwait después de que la policía reprimiese una manifestación que pedía la dimisión del primer ministro, el jeque Nasser Mohammad al-Ahamd Al-Sabah, ha anunciado un diputado de la oposición.
"Ahora vamos a entrar en el Parlamento", ha declarado el diputado Moussallam al-Barrack, que encabezaba la protesta junto a otros parlamentarios y opositores que exigían la disolución de la Cámara.
Los manifestantes han forzado las puertas del Parlamento y han irrumpido en la sala principal del recinto, donde han cantado el himno nacional antes de abandonar las instalaciones minutos más tarde. Una veintena de diputados de la oposición habían boicoteado previamente la sesión parlamentaria en señal de protesta.