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Un enorme menhir, un obelisco neolítico que el común de los mortales está más acostumbrado a ver a la espalda de Obélix que a escala real, arrastrado sobre troncos por una 'tribu' de alumnos de la ESO halando cuerdas y maderas para reproducir el estilo de construcción de la antigüedad para estos monumentos que poblaron Europa durante más de 10.000 años.
En el Parque de las Ciencias de Granada, más de un centenar de personas han participado en el arrastre manual de la piedra que tiene un peso de 13,5 toneladas y una altura de 6,80 metros. El menhir se ha trasladado tan solo unos metros hasta su emplazamiento en la explanada de la Aves Rapaces, con la misma técnica que se utilizaba en el Neolítico.