De los 2,9 millones de rumanos y búlgaros que residen en el resto de países de la Unión Europea, más del 70% de ellos viven en España e Italia. Por ello, España es el Estado miembro con más parados de esta comunidad, un 60% del total de Europa.
La Comisión Europea ha elaborado un informe sobre el impacto de las restricciones laborales para rumanos y búlgaros que todavía se mantienen en una decena de Estados miembros y que sólo podrán mantenerse como muy tarde hasta el 31 de diciembre de 2013.
España fue el país más beneficiado por el trabajo de rumanos y búlgaros antes de la crisis: aportaron un crecimiento del 1,7% al Producto Interior Bruto entre 2004 y 2009, frente al 0,3% de media de los Veintisiete.