El juicio al magistrado Baltasar Garzón por su investigación de loscrímenes del franquismo ha continuado esta mañana con la prueba testifical, en la que han comparecido familiares de desaparecidos de la Guerra Civil. Dos mujeres de avanzada edad que a pesar de sus limitaciones han dejando testimonios muy emotivos que el presidente del tribunal, Carlos Granados, dejó fluir con comprensión y respeto. El intento del abogado de Manos Limpias de reconducir los testimonios al objeto del proceso, --“aquí se está juzgando a Baltasar Garzón” comenzó a decir--, fue atajado con contundencia por el presidente: “Aquí es el presidente el que decide y soy yo el que decide que se pregunta y que no”, le cortó.
El tercer testigo de la defensa de Garzón, Ángel Rodríguez Gallardo, historiador y miembro de la Comisión Memoria Histórica de Ponteaereas (Pontevedra), dijo que su asociación denunció en la Audiencia Nacionalla comisión de “violentos crímenes, muchos sin resolver" a partir de 1936. “Queríamos saber cómo se había producido esas muertes y dónde estaban los desaparecidos. Muchas personas desconocían el paradero de sus padres. Con la denuncia intentamos saber cómo se había producido el proceso final al que no podíamos llegar en ningún caso”.
YO NO LLEGO
"A mi madre la mataron en el 36..." ha empezado Maria Martín López, de 81 años, a relatar su historia esta mañana ante el Supremo. Rodeada de togas, esta mujer de 81 años, ha explicado con un hilo de voz -"discúlpenme, estoy un poco afónica"- por qué hace casi seis años acudió a la Audiencia Nacional. "Yo lo que quiero es que me ayuden a encontrar a mi madre para poder enterrarla. Nada más y nada menos", explicaba después a este diario.
-"¿A usted la han ayudado hasta ahora a encontrar a su madre?", le ha preguntado el abogado del juez Baltasar Garzón.
-"No".
"¿Quieren que esperemos 75 años más?", se preguntaba ya en su casa, en Toledo, después de haber contado su historia ante los magistrados del Supremo. "Yo no llego".
