Durante años, un delicado retrato semejante a 'La Gioconda' (1503-1506) de Leonardo da Vinci colgó en las paredes del Museo del Prado. Una pieza con la misma figura de mujer, aunque sin fondo. Sin paisaje. O con el paisaje oculto por la pátina del tiempo tras una espesa masa oscura. La obra ha figurado siempre como de autor desconocido. Tan sólo una fecha aproximativa fijaba la pieza: primer cuarto del siglo XVI. Y así ha vivido, en ese limbo inexacto, hasta que un riguroso proceso de restauración ha puesto de nuevo en órbita este retrato.
Hace tres semanas, Ana González Mozo, miembro del gabinete técnico de la pinacoteca madrileña, reveló en un congreso realizado en la National Gallery de Londres que la 'Gioconda' del Prado era mucho más relevante de lo que se creía. La limpieza de la tabla ha permitido descubrir que este retrato fue ejecutado en el mismo taller de Leonardo, probablemente en la misma época en la que el artista italiano trabajó en la madera original. Las investigaciones dejan ver que un discípulo de Da Vinci pudo ir 'documentando' 'La Gioconda' del maestro al mismo tiempo que éste la pintaba, comentan fuentes del museo. Y esa copia en 'streaming' es la que hoy posee el Prado.
